Taylor Swift / 1989

Taylor Swift, Max Martin y Shellback. Ah, la maquina imparable de ventas y hits. Después de un álbum como ‘Red’, irregular y sostenido gracias a sus hits más pop, era de esperar que Taylor abrazara más su lado ‘I Knew You Were Trouble.’ y menos ‘Begin Again’. La duda, una vez puesta en marcha la maquinaria de transformación en un icono pop más al uso, era si la muchacha conseguiría mantener su identidad entre tanto sintetizador, tanta base manida y tanto número de baile.

La respuesta es… relativa. Cuando consigue que la melodía vocal no se despegue demasiado de anteriores trabajos, vemos a la Taylor Swift más reconocible (‘This Love’, ‘Clean’, ‘All You Had To Do Was Stay’), pero en muchas -quizá demasiadas ocasiones- lo que hace Taylor en ‘1989’ es un homenaje al pop ajeno: en ‘Welcome To New York’ se acerca en exceso al estilo estridente de Icona Pop, ‘Blank Page’ y la muy eficaz ‘Bad Blood’ parecen de Avril Lavigne, y ‘Wildest Dreams’ es un plagio descarado a todo el estilo de Lana Del Rey: se parece en exceso a su ‘Without You’, está cantada copiando el fraseo de la cantante, y francamente, tiene todo su sello de principio a fin. Cualquier diría que la compuso mientras escuchaba ‘Born To Die’ por accidente.

El problema de ‘1989’ es que, como hemos dicho, pocas veces suena a Swift, otras se parece en exceso al resto de artistas (porque en los créditos figura Ryan Tedder, pero juraríamos que la mano de Bonnie McKee está presente), y otras directamente suena al pop que debería estar haciendo la estrella Disney de turno a los 15 años: ‘Shake It Off’ tiene ese rollo de letra teenager y la fórmula cheerleader que se repite en algún otro corte, ‘How To Get The Girl’ es pobre y acaba pasando inadvertida y ‘I Wish You Would’ es algo que podría haber acabado interpretado por Selena Gomez hace un lustro.

No nos malinterpretéis, todo el disco sigue pensado como una factoría de éxitos, es un álbum más que audible y un paso adelante notable después de su anterior e irregular intento, es sólo que no nos queda muy claro a qué artista estamos escuchando. Eso sí, el paso al pop de Taylor le ha dado pie también a crear temas como ‘Style’, de lo más sofisticado del álbum; ‘Out Of The Woods’, de estribillo infalible o la más siniestra ‘I Know Places’, que son muy disfrutables y acaban dejando un buen sabor de boca en conjunto.

Por tanto, recuperamos nuestra pregunta inicial: ¿Hemos perdido la identidad de Taylor Swift? Digamos que sí, aunque hemos ganado 13 singles de top10 fácil. Como recopilatorio, y obviando el hecho de quién está detrás del álbum, es un sonoro éxito de masas. Es pop fácil, de consumo rápido y sin complicaciones, pero bien hecho. No hay sino ver los 1,2 millones que podría vender en su primera semana en Estados Unidos. ¿Exagerado? Puede que sí, pero es un proyecto ideado para las grandes masas, no tendría sentido que tuviera un recibimiento menos bestial.

 

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