¿Qué opinará Massiel del último y dramático capítulo de ‘Cucumber’?

‘Cucumber’, ‘Banana’ y ‘Tofu’, el combo de series creado por Russell T. Davies, creador también de ‘Queer as Folk’, ha sido acogido con una gran aceptación por parte de la audiencia. Con el paso de sus capítulos se afianzan como series imprescindibles sobre el colectivo LGTB, dirigidas a todo tipo de público.

Mientras que ‘Banana’ nos cuenta distintas historias sobre diferentes (y jóvenes) personajes en cada episodio, ‘Cucumber’ tiene un elenco protagonista fijo, encabezado por Henry, un cuarentón que entra en la típica crisis y quiere un cambio en su vida. La serie, aun siendo considerada drama, en todos los capítulos mantenía un nivel de comedia muy bienvenido y adecuado.

Sin embargo, con el capítulo del pasado jueves, Davies cogió la piscina del drama y se lanzó a ella con ropa y todo. Gracias a esto, nos regaló el mejor capítulo de la serie hasta el momento: 45 minutos que nos muestran la historia de toda una vida de una manera tan entrañable como sobrecogedora.

SPOILER ALERT del capítulo 6 de ‘Cucumber’

Comienza el capítulo. Estamos en el supermercado, como en todos los comienzos; pero al contrario que en el resto, no es a Henry al que seguimos, es Lance. Tampoco recibimos una primera charla con voz en off introduciendo el capítulo, en su lugar aparece lo siguiente:

Lance Edward Sullivan

Tras esto, somos testigos de la vida de Lance. Vemos el mismo momento de su nacimiento, pasando por la muerte de su madre, su adolescencia, su independencia, su salida del armario, el rechazo de su padre, la aceptación final de su padre, los distintos novios, incluso la muerte de uno de ellos por sida. Así llegamos al momento en que conoce a Henry, su propuesta de matrimonio rechazada, la huida de Henry, y su posterior relación con Daniel. Así nos situamos en el punto en que nos quedamos la semana pasada. Henry se arrepiente de todo lo que ha pasado y quiere volver con él, pero Lance le confiesa que está conociendo a alguien, y se le ve muy ilusionado por ello. Bien sabemos que de quien habla es Daniel, su nuevo y atractivo compañero de trabajo al que hemos visto muy confundido con su sexualidad. A partir de aquí, la historia es nueva para nosotros.

Entra Henry en escena. Muy tiernamente le confiesa que hubo algo que se le olvidó decirle en su última reunión, que le quería. Sin embargo, Lance le rechaza contándole cómo no puede parar de escuchar en su cabeza una tonta canción de Eurovisión de hace muchos años, o cómo recuerda la historia de una mujer que siempre friega los platos del mismo modo; cómo esto refleja que Lance siente que la historia con la que Henry viene no es algo nuevo, y parece estar harto de ello.

Comienza la noche fatídica. Daniel sugiere a Lance que vayan a Canal Street, donde Daniel se suelta más que nunca. Poco antes de volver a casa, Lance entabla conversación con una mujer (Denise Black, reconocida por su papel en el ‘Queer as Folk’ británico) que le da un consejo que él decide no seguir, y con el que ya se masca la tragedia:

cucumber
“Is it worth it in the end? Really? … You’ve taken a wrong turn but you could still turn back. Now listen to me and go home.”

Con introducción de este pequeño toque sobrenatural, la mujer confiesa estar muerta, y que volverán a verse.

Casa de Daniel. La situación se acalora en más de un sentido, Daniel está realmente excitado, y Lance se deja llevar aun cuando parece algo asustado. Daniel es arrastrado demasiado lejos por sus deseos y cruza una línea que no debería haber cruzado por su propio bien mental. Daniel piensa que Lance contará estos deslices a su compañera de trabajo y esto no le gusta nada. Agarra un palo de golf y golpea a Lance en la cabeza. El impacto del golpe a Lance y su rebote a la posición original aún me pone los pelos de punta.

Con chorros de sangre saliendo de un lado de su cabeza, Lance ve imágenes inconexas de toda su vida, a la vez que esa maldita canción le sigue rondando en la cabeza, y resulta que dicha canción era el “La, La, La” con el que Massiel ganó Eurovisión en 1968. Igual que nos pasa a todos, en los momentos más inoportunos nuestros cerebros siguen pensando en las cosas más banales e irrelevantes.

Sin embargo, gran parte de sus últimos momentos van dirigidos a Henry, a su mirada cuando se despertaban juntos.

Henry

Con esto, como en caída libre, los pensamientos se aceleran y entremezclan hasta parar en seco.

Acongojados, sorprendidos y helados nos quedamos con lo duro e intenso de este final, y del capítulo como un todo que deja una sensación de incomodidad e inquietud en todo tu cuerpo. Nos quitamos el sombrero ante ti, Russell T. Davies. Así se hace.

Mañana por la noche se emite el penúltimo capítulo de la serie, y comprobaremos cómo Henry afrontará la muerte de Lance. Culpa es nuestro primer pensamiento, se culpará por haberle dejado y huido de casa, por no haberse dado cuenta antes de cuánto le quería, aun cuando finalmente se arrepintió de todo y quiso volver con él. Pero ya era demasiado tarde.

Lance dead cucumber

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