El final de ‘Mad Men’, el fin de una era

“The end of an era”: así promocionaba AMC la recta final de ‘Mad Men’ con la emisión de la segunda mitad de su séptima y última temporada. “Person to person”, el capítulo 7×14 de este drama, cierra de una manera un tanto especial las historias de sus protagonistas, a los que nos toca decir adiós tras ocho años. ¿Ha estado a la altura de las expectativas? Veamos qué ha pasado con sus personajes: obvio peligro de SPOILERS a continuación.

Adiós, Peggy Olson

Peggy Mad Men final

Empezamos por lo malo. Quizás sea porque es mi debilidad y mi personaje favorito de la serie, pero el cierre a la historia de Peggy ha sido el punto más flojo del final de ‘Mad Men’. La chica que empezó como secretaria y a la que todos ninguneaban, pero sobrevivió en un mundo de hombres y fue ascendiendo gracias a su eterna ambición pierde parte de su identidad por amor. Aunque sabíamos que Stan y Peggy estaban enamorados antes de que ellos mismos se dieran cuenta, la resolución de su historia de amor vía telefónica fue más propia de una comedia romántica que de la serie de Matthew Weiner. Peggy no escoge entre el amor y el trabajo, y logra ser feliz combinando ambos con su querido compañero, tras recibir halagos de Pete y dudar sobre si montárselo por su cuenta con Joan. Supongo que Isabel Vázquez, autora del libro ‘Me Llamo Peggy Olson’, estará descontenta con este final para el personaje interpretado por Elisabeth Moss. Quedémonos con el momento en el que Peggy patinaba por la agencia.

Adiós, Joan Harris

Joan Mad Men final

Joan sí que tiene que escoger entre el trabajo y el amor. Gracias a la intervención de Ken y tras no conseguir que Peggy se convierta en su socia, Joan termina ‘Mad Men’ convertida en su propia jefa creando una productora en su casa. No porque necesite dinero, ya que su novio Richard le hubiera dado más cocaína, viajes, casas y todo el oro del mundo, y Roger termina modificando su testamento para dejarle herencia a su pequeño Kevin. Joan no quiere ser mujer florero con un hombre celoso a su lado y termina feliz renunciando al amor.

Adiós, Roger Sterling

Roger Mad Men final

Tras la escena del testamento para que al hijo de Joan no le falte de nada, vemos que Roger se casa otra vez, pero en esta ocasión no con una jovencita perfecta. Termina con Marie, una mujer con una edad cercana a la suya (y madre de Megan, la exmujer de Don), con la comparte un café en Quebec en el último momento en el que le vemos, chapurreando francés. El gigoló ha dado con la horma de su zapato, como pudimos ver en esa airada discusión en la cama del hotel.

Adiós, Pete Campbell

Pete Mad Men final

Final feliz para uno de los personajes más odiados de ‘Mad Men’. El perfecto trepa, por casualidades del destino como vimos en los últimos capítulos, termina consiguiendo un trabajo mejor que le permite tener su propio jet privado y ahí vemos cómo se va volando a Wichita con su hija y su mujer Trudy, tras haberla reconquistado con mucha humildad. Pero el gran momento de Pete en el episodio final de ‘Mad Men’ es su despedida con Peggy (imposible olvidar el fruto de su relación en los inicios de la serie), diciéndole lo mucho que confía en ella y que a él nadie nunca le dijo una frase como “Someday people are going to brag that they used to work with you”. La humildad de Pete logra ablandarnos el corazoncito.

Adiós, Betty Draper / Francis, adiós, Sally Draper

Betty Mad Men final

Sin duda lo más duro de la recta final de ‘Mad Men’ fue descubrir el cáncer de Betty y alucinar con su fría y práctica reacción al pensar que le quedan meses de vida, mientras su marido Henry se derrumba. La carta a su hija Sally en el penúltimo episodio, además de ser uno de los momentos más lacrimógenos de la serie, bien merece ser recordada para la posteridad: “I always worried about you because you marched to the beat of your own drum. But now I know that’s good. I know your life will be an adventure. La pequeña Sally se ha convertido ya en una mujer y termina contándole a su padre la triste noticia por teléfono, pero dándole una lección de madurez impresionante. Sally abandona sus planes de irse a Madrid y vuelve a casa para ayudar a su madre a criar a sus hermanos (preciosa escena en la cocina), mientras que Betty pasa sus últimos días débil y estudiando, pero feliz de que las cosas se hagan a su manera tras toda una vida sometida a los deseos de otros: sus hijos se quedarán con quien ella quiere cuando ya no esté. Gloriosas January Jones y Kiernan Shipka en la cocina, entendiéndose sin decirse nada.

Y adiós, Don Draper / Dick Whitman

Don Mad Men final

El road trip de Don hacia ninguna parte ha llegado a su fin. Empezó el último capítulo de ‘Mad Men’ conduciendo un bólido y lo terminó arrastrado por Stephanie, la sobrina de la difunta Anna Draper (que había muerto de cáncer), a un retiro espiritual hippie, derrumbándose del todo. A esa bajada a los infiernos que perfectamente podría haber conducido al previsible final de ‘Mad Men’ con el suicidio de Don Draper (ojo a ese ataque de ansiedad y a ese acantilado en los últimos minutos) contribuyen tres llamadas telefónicas tremendas que nos parten el corazón.

Primero está la llamada de Sally a Don para contarle que Betty tiene cáncer con ese “I’ve thought about this more than you have” y pidiéndole que la convenza para que sus hijos se queden con Henry. Luego viene la llamada de Don a Betty, con ella negándose a que vuelva a casa o que se quede con los niños, dejando claro que ya están acostumbrados a no necesitarle, con ese durísimo “I’m not going to waste the rest of my time arguing about this. I want to keep things as normal as possible, and you not being here is part of that”. Bye, Birdie…

Y por último, la llamada de Don a Peggy, destrozado y confesando sus pecados en una tristísima despedida: “I broke my vows. I scandalized my child. I took another man’s name and made nothing of it”.

Pero un final trágico para Don hubiera sido demasiado fácil. Tras darse cuenta de que nadie le necesita, termina viéndose reflejado en Leonard, ese perdedor con jersey azul del grupo de terapia (una representación del propio Matthew Weiner, dicen algunas teorías) de este campamento hippie. El monólogo de Leonard habla sobre sentirse invisible, sobre no sentirse querido ni por su mujer ni por sus hijos, que deberían quererle, y quizás lo hacen pero él no lo siente… y logra expresar este completo sentimiento con un sueño: “yo estaba en el estante de una nevera, alguien cierra la puerta, la luz se apaga y sé que todo el mundo está ahí fuera comiendo. Entonces abren la puerta y les ves a todos sonriendo, se alegran de verte, pero quizás no te eligen y la puerta se cierra de nueva y la luz se apaga”.

Aquí sucede el gran momento final de catarsis de Don Draper / Dick Whitman, que se levanta y abraza entre lágrimas a este desconocido. Vemos a Don, el hombre impasible ante los dramas de los demás que veía las emociones como símbolo de flaqueza y las controlaba con la bebida, derrumbado, muerto de miedo a ser juzgado y hecho pedazos. Todo ello para volver a reinventarse una vez más, con ese final meditando y sonriendo para… ¿tener la gran idea de su vida? La del anuncio de Coca-Cola que cierra ‘Mad Men’, un spot de 1971 que McCann lanzó unos meses después de la fecha en la que transcurre este último capítulo (noviembre de 1970). Puedes pensar que Don Draper termina volviendo a la agencia para seguir con su carrera en la publicidad desde otro punto de vista, creando un anuncio alegre, diametralmente opuesto a sus ideas melancólicas (recuerda el carrusel de Kodak). O quizás que vuelve a ser Dick Whitman, renuncia a su identidad robada que tanta insatisfacción le ha traído, y se queda meditando en ese retiro californiano con una visión optimista de la vida, en un eterno road trip sin más posesiones materiales que lo que llevaba en esa bolsa. O quédate con un poquito de cada.

Todos tienen un final feliz en ‘Mad Men’, quizás diferente a lo que habían estado buscando a lo largo de sus vidas en esa constante búsqueda de la felicidad. Porque la vida nunca nos lleva a nuestras metas por el camino más corto, sino que lo hace por senderos extraños, ya sea a través de una llamada de teléfono, una confesión, un trabajo, un amor o una muerte inesperados. Como me gusta llamarlos a mí, los ‘Mad Men’, los “hombres chalados” e infelices han sufrido mucho para llegar hasta aquí, hasta este momento de catarsis en sus vidas que les permita seguir adelante y disfrutar más cada momento, logrando por fin conformándose con lo que tienen, olvidándose de grandes ambiciones, del sueño americano, y sin preocuparse por lo que esté por venir. ‘Mad Men’ nos deja un final lleno de sueños y esperanza, que eso es lo que venden todas las marcas al fin y al cabo, ¿no? Los tristes ahora somos nosotros, seguidores de ‘Mad Men’ que nos quedamos huérfanos de una serie inimitable que marca sin duda el fin de una era. Qué ironía.

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