Crítica situacionista de ‘Zona Temporalmente Autónoma’ de Los Planetas, el mundo desde Granada

  1. Crítica situacionista de ‘Zona Temporalmente Autónoma’ de Los Planetas, el mundo desde Granada.

Uno es bastante férreo (y niquelado) para ciertas cosas, entre ellas, autoimponerse cierto protocolo a la hora de elaborar una crítica sobre una pieza artística en la que no entren conflictos propios, caprichos circunstanciales y preferencias personales. O comenzar siempre a escribir algo alrededor de un concepto base primordial.

En el caso de ‘Zona Temporalmente Autónoma’, ese concepto elegido es el situacionismo*, ya que si por algo deslumbra el esperadísimo nuevo disco de Los Planetas es por su carácter consciente y situacionista. Un cariz que como en toda gran obra de artistas con un discurso no líneal (aún nos falta tiempo y perpectiva para saber si ésta, como parece, lo es) alcanza diferentes niveles de lecturas tanto en la música como en las letras de 14 canciones que, a su vez, parecen conformar un castillo de palillos de esos que suelen estar clavados a aceitunas o dátiles.

* Situacionismo: momento de la vida construido concreta y deliberadamente para la organización colectiva de un ambiente unitario y de un juego de acontecimientos. La internacional situacionista pretendía, por encima de todo, acabar con la sociedad de clases en tanto que resulta un sistema opresivo y combatir el sistema ideológico contemporáneo de la civilización occidental.

Este conocimiento de los acontecimientos que determinan las circunstancias actuales de un colectivo de personas, basta con que seamos las que vamos a comprar y/o escuchar el disco, debe, como se realiza desde esta obra, ir por niveles y capas de lectura.

El disco es una obra musical, por lo que como es lógico, un correcto entendimiento del presente sónico debe virar desde el trap del joven granadino Yung Beef en ‘Islamabad’ hasta la obra poético-musical del argentino Martín Castro allá por comienzos del siglo XX en ‘Guitarra Roja’, inspiración de muchos de esos cantautores que a su vez inspirasen a Jota en algún momento. Un situacionismo planteado desde la línea de sucesión del arte, en la que, claro, cabe hasta un joven grupo también argentino conformado por fans de Los Planetas. Muy bien.

Una obra sociopolítica, que no rechaza mojarse y dar salida a algunas de su teorías y visiones personales sobre el delicado momento actual, en el que el gran conflicto entre Occidente y Oriente parece tan inevitable un chiste de Bertín Osborne y Arévalo. Ante ello, nada como dedicar un álbum a compaginar finas letras antisistema con aún más finas tonalidades de música mozárabe, marroquí e iraní, tanto clásicas como contemporáneas. Y no parece una exageración hablar de finura cuando una de las canciones es una adaptación de Aleister Crowley (‘La Gitana’, para cerrar el círculo). ¿Por qué ahora? Pues será porque uno de los conformadores del individualismo espiritual que liderase el siglo XX encontró en su día su inspiración en Egipto. ¿Significa eso que parte de nuestra forma de pensar actual está constituida en base a elementos procedentes del mundo musulmán? Cada uno que saque sus propias conclusiones de manera responsable.

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¿os suena de algo?

Y una obra propia, personal, que para ser consciente de sí misma, debe reflejar el momento colectivo e individual de la banda. Lo que, sin duda, es uno de los puntos más sustanciosos de explorar en el disco (si es que acaso el mismo título no es ya indicativo de su naturaleza), ‘Itjihad’, ‘Espíritu Olímpico’, ‘Porque Me Lo Digas Tú’ y un puñado de canciones más tienen guiños a su propia obra, a veces casi paródicos. Y luego está ‘Hay Una Estrella’, claro, en la que sus dioses (hola, Major Tom) se convierten en Estrellas de Oriente (de nuevo) para guíar a hijos propios y generaciones por venir en una nana de la que no te despegarías en toda la noche, el testigo se va deslizando a las manos de los que van viniendo.

En conjunto, todas las canciones tienen un mensaje muy claro a todos los seguidores de Los Planetas, “sed conscientes de que os necesitamos tanto o más como nos necesitáis vosotros, no os quepa duda”. Y eso y no otra cosa es ser situacionista.

Con ‘Zona Temporalmente Autónoma’ estamos ante una obra más rompedora de lo que se esperaba y compleja, en la que Los Planetas se alejan de la exploración de sus raíces folclóricas andaluzas (no os dejéis llevar tanto por la sorna de los títulos) para comenzar una incursión por terrenos más peligrosos y plagados de minas, una misión que requiere de la máxima decisión y fortaleza, razón por la que, de alguna manera, vuelven a sonar a ellos mismos. Puede que más que nunca, pero aún no se ha hecho tan tarde como para saberlo.

Y ser consciente es también saber que un planteamiento antisistema con unas bases salvajes, agresivas o directas se revela una torpeza pasada de rosca, fuera de la órbita de un mundo de niños cansados que ya no se mueven a ese ritmo. Son tiempos de mística, seducción y comportamiento colectivo en oleadas. Tal viene a ser el efecto del influjo de Los Planetas sobre las mareas.

PD (esto ya no es crítica): Mi canción favorita del disco es ‘Zona Autónoma Permanente’, por lo que creo que significa y porque casi me hace llorar, porque soy un romántico situacionista que vive demasiado entre el pasado idealizado y el futuro que le gustaría experimentar.

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